¡Canta, herida!

Los personajes que deambulan por la páginas de este libro son hijos malditos de la ciudad, ángeles caídos al purgatorio del asfalto, condenados en busca de redimirse de las maneras más insólitas, sin conseguirlo: niños que, para demostrar quién es el más hombre, torean trenes hasta las últimas consecuencias; un desempleado que recibe el extraño encargo de arrancar páginas de la biblioteca de un escritor muerto; el dueño de una rosticería que ahorra obsesivamente para comprarse un ataúd digno; prostitutas que se baten en duelo contra un grupo de indigentes para recuperar un...
