La sala al desnudo

Ser maître o jefe de sala, más allá de las habilidades propias de su cargo, requiere del conocimiento de otras disciplinas y saberes como la gestión emocional y del estrés, economía, negociación, psicología, observación, capacidad de improvisación, creatividad e, incluso, cierta facilidad par a la interpretación y puesta en escena. Debe convertirse, en definitiva, en un auténtico jefe de pista que, además del servicio y de sus clientes, debe preocuparse además por aspectos como la gestión de equipo, la renovación continua o las relaciones con la cocina y los críticos...


























































