Que nadie te salve la vida

Un buen día te levantas, te pones los vaqueros de siempre y la americana de cuero negra, entras en la consulta de un médico y sales sabiendo que te quedan cuatro meses de vida. Sabes también que no vale la pena luchar, así que lo mejor será ir saldando tus deudas y despedirte de lo poco o mucho que el destino te ha dado. Enzo solo tiene a dos personas a quien decir adiós: ahí está Víctor, su amigo del alma, que un día le salvó la vida, y más lejos, tan lejos que casi no puede ni imaginarla, está Berta, una niña de cinco años que es su hija. Víctor, hombre calculador hasta el...


























































